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LA HERMENÉUTICA
EXISTENCIAL DE HEIDEGGER
Por ALEXIS ROJAS DONADO
10 DE MARZO DE 2015
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PERSPECTIVA
Relatoría
Argumentativa, Según la manera V, enfocada específicamente a resolver
el problema de la significancia del ser arrojado al mundo y ser como devenir
infinito.
FUENTES DE INFORMACIÓN
GRONDIN, J.
(2008). ¿Qué es la Hermenéutica?
Barcelona: Editorial Herder. p. 44-62.
Por medio de este texto podemos
encontrar una ventana para una mayor comprensión del texto ser y tiempo de Martin Heidegger;
desde su perspectiva el autor expone el pensamiento acerca de la Interpretación desde ser y tiempo como giro hermenéutico
que resulta ser un cambio de paradigma para le hermenéutica, y es el paso de
la interpretación de textos a una manera ser interpretando desde y la
existencia misma.
HEIDEGGER, M.
(1997). Ser y Tiempo. Santiago de
Chile: Editorial Universitaria. p. 155-202
A
través de Ser y tiempo encontramos
la posición sustancial de la hermenéutica Heideggeriana y la cual se
constituye como paradigma que cambiaría toda la perspectiva de la
interpretación ya no como método sino como manera de ser existencial, la
hermenéutica como un vivir interpretando.
PREGUNTA QUE MOTIVA LA INVESTIGACIÓN
¿Cómo
se elabora una interpretación para llegar a una comprensión del Ser?
Subtemas
Punto de mirada.
Dasein:
existencia interpretativa.
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DESARROLLO DEL TEMA
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Comienzo
este escrito citando estas palabras de Heidegger: “Lo existencialmente “podido”
en el comprender no es una cosa, sino el ser en cuanto existir. En el
comprender se da existencialmente ese modo de ser del Dasein que es el poder-ser” (1997; p. 167). Pienso pues que esta
pequeña y concisa frase nos da luces a una posible respuesta a pregunta que
motiva esta investigación. La interpretación se logra precisamente en el
existir interpretando. La interpretación aquí en Heidegger es vivir y por
medio de ello existir. De allí que podemos inferir pues que toda
interpretación del ser es la vivencia vital en el mundo. Para Grondin (2008)
la hermenéutica Heideggeriana es un giro a la pregunta permanente del hombre
por su ser y su sentido en el mundo, y va más allá del ente en el preguntarse
por su ser en la existencia misma.
Es evidente que para Grondin la teoría hermenéutica de Heidegger es un
intento por volver preguntarse por el hombre mismo, es el hombre que vuele a
ser el centro de mundo. Hombre que cómo ser-ahí
arrojado al mundo se ve enfrentado al vivir, un vivir que no ha pedido.
Es importante destacar que el giro hermenéutico propuesto por Heidegger rompe
con toda la tradición hermenéutica, para el autor la hermenéutica sufre un
cambio paradigmático, un cambio que como movimiento existencial la lleva a no
ser ya una herramienta o técnica sino más bien en el espejo de la existencia
del ser-ahí. Ser y Tiempo se
convierten en dos dimensiones fundamentales en las cuales pensar la
existencia misma, yendo más allá de la mera existencia humana, se pregunta
por la existencia de la existencia
en cuanto línea temporal débil; ser y
tiempo se pregunta por el existir
existiendo. Es decir para llegar a comprender al ser se requiere primero
comprender la existencia, dado que el comprender del ser no es un acto
epistemológico sino un acto visceral de verse abocado a la muerte como límite
del acto epistemológico, quizás a ello se refiere Heidegger cuando menciona
que “todas las modalidades del miedo, como posibilidades del encontrar-se
afectivo, muestran que el Dasein, en cuanto estar-en-el-mundo, es Miedoso.”
(1997; p. 166). Como si fuese el límite el generador de este miedo que
obstaculiza al ser a llegar a comprenderse en plenitud existencia, no como un
poseerse epistemológicamente sino como un existir buscando el sentido.
La
interpretación como herramienta misa del conocer como posesión del conocimiento constata el problema de la existencia y
su sentido con en estas palabras, y del miedo a volcarse a esta por medio del
uso de la hermenéutica como un
simple objeto del comprender epistemológico así: “La existencia busca
calmarse, evitarse, sucumbiendo de este modo a la «decadencia» que la sigue
como su sombra” (Grondin, 2008; p. 49). Por ello la interpretación de la vida
en categorías epistemológicas o religiosas consiste así en un evitar la
problemática del sentido de la vida, es para Heidegger un vivir inauténtico, una alienación
misma del verdadero sentido del ser.
Sin embargo la búsqueda de este sentido vital de la existencia se da en un
marco de tiempo limitado en el cual los existenciales se convierten en los
puntos de apoyo por los cuales la existencia misma se puede interpretar. En
este sentido la interpretación del ser desde
las categorías epistemológica podría verse alienado de su sereidad y ver reducido a un ser en
cuanto esta-con. Por ello es
fundamental que no haya categorías para la interpretación del ser sino
existenciales que puedan ser vividos. Recordemos que en ser y tiempo la interpretación se hace viviendo, se hace
existiendo; con ello no podemos inferir que sea necesario un radicalismo
irracional que anule todas las posibilidades de reflexión. Esta cualidad en
sí misma es lo que hace que el hombre sea capaz de preguntarse por su propia
existencia, y siendo pues la razón y la conciencia una manera fundamental de
ser-en-el-mundo. Así mismo la comprensión del ser como ser que se piensa, es
posible inferir que el ser se comprende cuando se volca sobre el sí mismo de
una forma consiente en la cual surge la elucidación como un darse cuenta de
sí mismo. Este volcamiento sobre el sí
mismo despierta el miedo en cuanto el sí
mismo se enmarca en un contexto interpretativo llamado tiempo. Contexto que lo enfrenta al
problema de la finidad del existir como ente, pero que en cuanto ser se vuelve infinito, pues encuentra
muchas posibilidades de ser. Por ello pues comprender al ser es comprender su
posibilidad de interpretarse a sí
mismo, comprenderse de modo existencial como Dasain de posibilidades.
En
lo que leo entre líneas, puedo inferir que ser y tiempo no son más que dos dimensiones que hacen posible la
existencia interpretativa y, sin pretender caer en un reduccionismo, dichas dimensiones
conforman el marco por el cual se puede interpretar al ser. Sin embargo podemos entender también a ser y tiempo como ser
en sus diferentes categorías existenciales, esperando sea válida esta caracterización, (ser-ahí, ser-en, ser-con) enfrentado a
una realidad inmanente llamada tiempo. Esta doble vía problémica nos da dos
puntos de vista interpretativos especiales. En el primero podemos encontrar
una comprensión del ser como emanado con el tiempo, ser en cuanto presente en el devenir mismo del tiempo y que se
refleja de forma finita en los
entes; quizás estamos cayendo aquí en un platonismo. Por ello es podríamos en
cambio comprender al ser en cuanto arrojado
al mundo, o más bien arrojado a la
existencia, puesto que no se encuentra como ser-con, sino de un modo de ser-en.
Es decir arrojado al tiempo mismo, pero que no conlleva la unión con este, el
tiempo pues el camino donde transita el ser.
El tiempo así pues es parte de la comprensión del ser. Siendo esta ubicación
primordialmente válida para comprender al ser,
se comprende al ser en cuanto
arrojado al mundo, mundo que se delimita como tiempo. Por ello es un ejercicio que tiene que verse enfrentado
al miedo, es un ejercicio afectivo, puesto que la muerte es el límite del ser-ahí, claro está entendiéndolo como
el hombre volcado sobre su sí mismo;
y es allí donde esta existencia
interpretativa se hace patente, en el hombre, puesto que no creo posible
que una piedra se pregunte sobre su ser, incluso un ser viviente no racional;
sin embargo esta pregunta sobre el sí
mismo y su existencia se
transversaliza por la afectividad, movida por el vacío.
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CONCLUSIONES
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El
logro de la comprensión del ser no se puede entender como aprehensión sino como cuestión misma. Dado que el intento
mismo de comprender el ser desde
unas categorías meramente epistemológica resultaría en un intento de
delimitación y determinación del mismo, llegando a una mera interpretación descriptiva. Para
Heidegger es necesario comprender el ser
desde los existenciales y en especial desde la afectividad. Pienso que el
punto agudo de esta existencia
interpretativa es la afectividad.
Dado que la sola razón sólo se limita categorías epistemológicas y el ser es existencia pura. Existencia
vivencial en la cual el ser se ve
enfrentado a la muerte como vacío. Por ello para comprender el ser es necesario experimentar la
cercanía misma del vacío que es su contrario, para de este modo la
afectividad sea movida y confrontada al miedo que le impide existir de forma
autentica; es aceptar la finidad misma desde un arrojamiento que le pone en camino a la búsqueda de sentido.
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INQUIETUDES
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Desde
que leo a Heidegger me he preguntado y ello se ve manifestado en este
escrito, si es posible entender a ser y
tiempo como el hombre y su muerte,
siendo pues esta una pregunta por la propia existencia humana, y en forma más
particular, una pregunta sobre el
sentido de mi vida que se da en la existencia. Yo creo que puede ser
correcto interpretar ser como hombre, dado que es el hombre que se
pregunta por sí mismo. Y al tiempo como marco y posibilidad de ser dentro de este, es decir el tiempo
como límite, como vacío, como
nulidad de la existencia interpretativa.
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Este espacio es iniciativa autónoma destinada a la libre publicación de mis desertaciones en un constante proceso de formación filosófica de mi ser. Igualmente en un proceso dialógico espero recibir sus comentarios, críticas, concordancias y distanciamientos. Espero disfrutemos de este diálogo constante.
miércoles, 27 de mayo de 2015
LA HERMENÉUTICA EXISTENCIAL DE HEIDEGGER (EL DASEIN COMO EXISTENCIA INTERPRETATIVA)
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