Tesis: La gran
diferencia entre la hermenéutica de Heidegger y la de Gadamer, es que el
primero la comprende como un círculo de comprensión fundamentado en el
comprender el ser de modo existencia; mientras que en Gadamer la hermenéutica
se vive en la experiencia del diálogo. En Heidegger la hermenéutica es un
círculo de comprensión, en el cual la comprensión se inicia en el Ser para
retornar al Ser. En Gadamer ya no hay circularidad sino dialecticidad. Es decir
que para Gadamer la comprensión es una experiencia continua. Heidegger se había
propuesto por terminar la recurrencia a la tradición para poder interpretar,
porque la interpretación se debía realizar desde la misma experiencia de los
escritores. Sin embargo llega más allá al concluir que “comprender se
identifica con la existencia y con su orientación actuante” (Gutiérrez,
2002, pág. 179), hay un total abandono de toda metodología posible e
instrumentalismo, puesto que el ser tiene una existencia originariamente
interpretativa. Mientras, Gadamer vuelve a las tradiciones como fuente de
criterios válidos para guiar la interpretación; rescata las propiedades de la
hermenéutica como medio para lograr el consenso por medio de la comprensión del
otro. Una particularidad importante en la hermenéutica del lenguaje es la
imposibilidad que un intérprete viva la misma experiencia del mismo modo que la
vivió el escritor, sino que es una relación dialéctica que se da de forma
diferente. De allí que para Gadamer para que se dé la experiencia hermenéutica
se tiene que entablar un diálogo entre quien escribe y quien interpreta, ya que
el que interpreta no puede abandonar su subjetividad y adentrarse en la del
otro.
Ideas
de fuerza 1:
Para Heidegger la hermenéutica no tiene más fin que la búsqueda de sentido del
ser. El ser por medio de la existencia interpretativa llega a descubrir su
fundamento y su sentido frente a un inevitable final en la muerte. Por ello la
hermenéutica heideggeriana restará importancia a la interpretación metodológica
de textos, y la pondrá como medio por el cual el ser comprende su existencia en
el ahí. La Facticidad de la comprensión lo lleva a preguntarse por el
aquí y ahora, y dicha pregunta lo remitirá inevitablemente a su propio ser. Por
ello la pregunta por el Ser lo confronta con el ser-ahí, del hombre
arrojado al mundo enfrentado a la nada de la muerte; “la elaboración de la
pregunta por el ser se entremezcla con la pregunta por el ser del hombre, ya
que el preguntar es un modo de ser de aquel ser cuyo ser consiste en comprender
de alguna manera lo que es Ser” (Gutiérrez, 2002, pág. 181). Para el autor
la existencia autentica es el preguntarse por sí mismo, para este el hombre ha
perdido mucho tiempo preguntándose por las cosas externas y por la comprensión
del mundo que lo rodea, pero muy poco se pregunta por su Ser de hombre, elude
su propio miedo a la finitud. Entonces esta pregunta por el ser ya comprende
una respuesta implícita en ella misma, que es el hombre mismo, sin embargo es
necesario comprenderla, así “la pregunta por el fundamento de lo que es
pregunta por algo que como fundamento es desconocido pero que fundamentando es
siempre y siempre de alguna manera, comprendido” (Gutiérrez, 2002, pág.
182), es decir que el mismo fundamento de la pregunta por el ser es hombre
mismo, ese ser-ahí que se pregunta por el Ser. Por ello en la
hermenéutica todo nace y vuele al mismo pinto, no es un círculo vicioso, es un
circulo de perfección, que busca el encuentro del hombre con el fundamento del
nombre mismo. Ese hombre que se sabe finito y busca vivir de modo autentico
partiendo de la comprensión de su propia experiencia. “En la comprensión todo
proviene del ser-ahí y todo apunta hacia él” (Gutiérrez, 2002, pág. 183). Por
ello la idea de la hermenéutica en Heidegger ocupara el lugar de un medio de
existencia más no un instrumento de comprensión de textos. Lo que la
hermenéutica comprende ahora es al ser mismo, al hombre mismo. De esta manera
la interpretación es desvelamiento, “comprender es sinónimo de iluminación no
referida a objetos concretos sino al mundo en su totalidad; comprender no se
relaciona para él con apropiación alguna de contenidos particulares sino con
las posibilidades de realización de la existencia” (Gutiérrez, 2002, pág.
183), así pues en este sentido fin de la hermenéutica heideggeriana es desvelar
los fundamentos del Ser-ahí, no se trata de llegar a comprensiones cognitivas
sino en una existencia interpretativa. Es una interpretación que podríamos
caracterizar como interiorista en el sentido que el ser, el que interpreta mira
hacia el exterior pero para retornar a sí mismo. Sin embargo no puede
entenderse como intimismo autista, sino desde la perspectiva de la alteridad,
de la comprensión del sí mismo en referencia al mundo (Gutiérrez, 2002,
pág. 186).
Idea
de Fuerza 2:
Por el contrario, “Gadamer disiente de esta lectura e inicia su propio camino,
al sentir la necesidad de pasar de una analítica existencial a una dialéctica
existencial de la que surja la Hermenéutica” (Gutiérrez, 2002, pág. 187),
así la mirada del intérprete se fija sobre el lenguaje, medio de la existencia
del ser-ahí, donde concurren los significados con los significantes. Así mismo
el lenguaje es eje de la interpretación. La hermenéutica del diálogo lo lleva
al encuentro con el otro sin perder la propia subjetividad, es el encuentro de
dos subjetividades, la del escritor y la del intérprete, son dos seres-ahí que
entran en relación de diálogo y buscan acuerdo en una cosa, intentan establecer
un entendimiento entre sus maneras de percibir la realidad, el acuerdo se da
con base en que cada uno interpreta el mensaje en el lenguaje del otro. Este
centrarse en el lenguajes es porque este constituye el medio principal por el
que los dialogantes usan para tratar de ponerse de acuerdo en la cosa (Gadamer,
2003). Así la hermenéutica busca un retorno a las fuentes y a las tradiciones
dado que se llega a comprender que la historicidad de la interpretación aporta
un movimiento dinámico a la misma. Entonces esto significó para Gadamer un
retorno a la dialéctica platónica, a ese diálogo no de contradicciones sino en
búsqueda de concordancias superiores. Esto quiere decir que las mentes de
aquellos dialogantes se acoplan a la cosa sobre la cual discuten y poco a poco
en el comprender la mente se amolda sobre la cosa comprendida, sin embargo
dicho amoldamiento no es de la mente dentro de la cosa, sino de la mente
envolviendo la cosa. A diferencia del ser-ahí heideggeriano que comprende al
mundo desde un circulo que comienza y culmina en sí mismo, en la hermenéutica
de Gadamer la comprensión se logra gracias al apoyo de la perspectiva del otro,
así "[La Dialéctica] vive de la fuerza del entendimiento dialógico, del
acompañamiento comprensivo del otro, y en cada uno de sus pasos tiene su
soporte en el cerciorarse del asentimiento del interlocutor" (Gadamer,
1968, pág. 13, Citado por Gutiérrez, 2002, pág. 188). Entonces en la
hermenéutica gadameriana se trata de un caminar no en un círculo
ininterrumpido, sino en una espiral que con base en las tradiciones lleva al
intérprete a encontrar nuevos significados.
Conclusiones
Ciertamente
uno de los puntos que llevan a un distanciamiento en las concepciones sobre la
hermenéutica entre Gadamer y Heidegger fue el regreso del primero a la
dialéctica de Platón, de quien Aristóteles fue crítico y que fuera el origen
del fundamento ontológico de Heidegger. Un punto importante que marca la
diferencia entre ambas hermenéuticas es el movimiento que ocurre en el
intérprete, puesto que en Heidegger la comprensión siempre es el sí mismo¸
mientras que en Gadamer la comprensión va más allá del sí mismo; esta se da en
un diálogo directo no con lo otro, sino con el otro en torno a lo otro, que es
la cosa. Ambas visiones marcan un movimiento ontológico contrapuesto, puesto
que en el primero el movimiento el totalmente circular, y en el segundo el
movimiento no es perfectamente circular puesto que choca con el otro. Por tanto
el movimiento de la comprensión final no será substancialmente idéntica al
movimiento inicial de la misma. Es preciso tener en cuenta que la experiencia
dialógica que vive Gadamer con Heidegger en torno a la misma cosa [la
hermenéutica] es lo que lo lleva a definir el diálogo como centro de gravedad
de la misma.
Referencia:
Gutiérrez, C. B. (2002). Del círculo al
diálogo. El comprender de Heidegger a Gadamer. En Temas de filosofía
hermenéutica (págs. 177-198). Bogotá: Uniandes.
Gadamer, H.-G. (2003). Verdad y Método (Decima ed.,
Vol. I). (A. A. Aparicio, & R. d. Agapito, Trads.) Salamanca, España:
Ediciones Sígueme.
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