miércoles, 27 de mayo de 2015

EL DESPLAZAMIENTO DEL CÍRCULO HERMENEUTICO AL DIÁLOGO



Tesis: La gran diferencia entre la hermenéutica de Heidegger y la de Gadamer, es que el primero la comprende como un círculo de comprensión fundamentado en el comprender el ser de modo existencia; mientras que en Gadamer la hermenéutica se vive en la experiencia del diálogo. En Heidegger la hermenéutica es un círculo de comprensión, en el cual la comprensión se inicia en el Ser para retornar al Ser. En Gadamer ya no hay circularidad sino dialecticidad. Es decir que para Gadamer la comprensión es una experiencia continua. Heidegger se había propuesto por terminar la recurrencia a la tradición para poder interpretar, porque la interpretación se debía realizar desde la misma experiencia de los escritores. Sin embargo llega más allá al concluir que “comprender se identifica con la existencia y con su orientación actuante”  (Gutiérrez, 2002, pág. 179), hay un total abandono de toda metodología posible e instrumentalismo, puesto que el ser tiene una existencia originariamente interpretativa. Mientras, Gadamer vuelve a las tradiciones como fuente de criterios válidos para guiar la interpretación; rescata las propiedades de la hermenéutica como medio para lograr el consenso por medio de la comprensión del otro. Una particularidad importante en la hermenéutica del lenguaje es la imposibilidad que un intérprete viva la misma experiencia del mismo modo que la vivió el escritor, sino que es una relación dialéctica que se da de forma diferente. De allí que para Gadamer para que se dé la experiencia hermenéutica se tiene que entablar un diálogo entre quien escribe y quien interpreta, ya que el que interpreta no puede abandonar su subjetividad y adentrarse en la del otro.

Ideas de fuerza 1: Para Heidegger la hermenéutica no tiene más fin que la búsqueda de sentido del ser. El ser por medio de la existencia interpretativa llega a descubrir su fundamento y su sentido frente a un inevitable final en la muerte. Por ello la hermenéutica heideggeriana restará importancia a la interpretación metodológica de textos, y la pondrá como medio por el cual el ser comprende su existencia en el ahí. La Facticidad de la comprensión lo lleva a preguntarse por el aquí y ahora, y dicha pregunta lo remitirá inevitablemente a su propio ser. Por ello la pregunta por el Ser lo confronta con el ser-ahí, del hombre arrojado al mundo enfrentado a la nada de la muerte; “la elaboración de la pregunta por el ser se entremezcla con la pregunta por el ser del hombre, ya que el preguntar es un modo de ser de aquel ser cuyo ser consiste en comprender de alguna manera lo que es Ser” (Gutiérrez, 2002, pág. 181). Para el autor la existencia autentica es el preguntarse por sí mismo, para este el hombre ha perdido mucho tiempo preguntándose por las cosas externas y por la comprensión del mundo que lo rodea, pero muy poco se pregunta por su Ser de hombre, elude su propio miedo a la finitud. Entonces esta pregunta por el ser ya comprende una respuesta implícita en ella misma, que es el hombre mismo, sin embargo es necesario comprenderla, así “la pregunta por el fundamento de lo que es pregunta por algo que como fundamento es desconocido pero que fundamentando es siempre y siempre de alguna manera, comprendido” (Gutiérrez, 2002, pág. 182), es decir que el mismo fundamento de la pregunta por el ser es hombre mismo, ese ser-ahí que se pregunta por el Ser. Por ello en la hermenéutica todo nace y vuele al mismo pinto, no es un círculo vicioso, es un circulo de perfección, que busca el encuentro del hombre con el fundamento del nombre mismo. Ese hombre que se sabe finito y busca vivir de modo autentico partiendo de la comprensión de su propia experiencia. “En la comprensión todo proviene del ser-ahí y todo apunta hacia él” (Gutiérrez, 2002, pág. 183). Por ello la idea de la hermenéutica en Heidegger ocupara el lugar de un medio de existencia más no un instrumento de comprensión de textos. Lo que la hermenéutica comprende ahora es al ser mismo, al hombre mismo. De esta manera la interpretación es desvelamiento, “comprender es sinónimo de iluminación no referida a objetos concretos sino al mundo en su totalidad; comprender no se relaciona para él con apropiación alguna de contenidos particulares sino con las posibilidades de realización de la existencia” (Gutiérrez, 2002, pág. 183), así pues en este sentido fin de la hermenéutica heideggeriana es desvelar los fundamentos del Ser-ahí, no se trata de llegar a comprensiones cognitivas sino en una existencia interpretativa. Es una interpretación que podríamos caracterizar como interiorista en el sentido que el ser, el que interpreta mira hacia el exterior pero para retornar a sí mismo. Sin embargo no puede entenderse como intimismo autista, sino desde la perspectiva de la alteridad, de la comprensión del sí mismo en referencia al mundo (Gutiérrez, 2002, pág. 186).

Idea de Fuerza 2: Por el contrario, “Gadamer disiente de esta lectura e inicia su propio camino, al sentir la necesidad de pasar de una analítica existencial a una dialéctica existencial de la que surja la Hermenéutica” (Gutiérrez, 2002, pág. 187), así la mirada del intérprete se fija sobre el lenguaje, medio de la existencia del ser-ahí, donde concurren los significados con los significantes. Así mismo el lenguaje es eje de la interpretación. La hermenéutica del diálogo lo lleva al encuentro con el otro sin perder la propia subjetividad, es el encuentro de dos subjetividades, la del escritor y la del intérprete, son dos seres-ahí que entran en relación de diálogo y buscan acuerdo en una cosa, intentan establecer un entendimiento entre sus maneras de percibir la realidad, el acuerdo se da con base en que cada uno interpreta el mensaje en el lenguaje del otro. Este centrarse en el lenguajes es porque este constituye el medio principal por el que los dialogantes usan para tratar de ponerse de acuerdo en la cosa (Gadamer, 2003). Así la hermenéutica busca un retorno a las fuentes y a las tradiciones dado que se llega a comprender que la historicidad de la interpretación aporta un movimiento dinámico a la misma. Entonces esto significó para Gadamer un retorno a la dialéctica platónica, a ese diálogo no de contradicciones sino en búsqueda de concordancias superiores. Esto quiere decir que las mentes de aquellos dialogantes se acoplan a la cosa sobre la cual discuten y poco a poco en el comprender la mente se amolda sobre la cosa comprendida, sin embargo dicho amoldamiento no es de la mente dentro de la cosa, sino de la mente envolviendo la cosa. A diferencia del ser-ahí heideggeriano que comprende al mundo desde un circulo que comienza y culmina en sí mismo, en la hermenéutica de Gadamer la comprensión se logra gracias al apoyo de la perspectiva del otro, así "[La Dialéctica] vive de la fuerza del entendimiento dialógico, del acompañamiento comprensivo del otro, y en cada uno de sus pasos tiene su soporte en el cerciorarse del asentimiento del interlocutor" (Gadamer, 1968, pág. 13, Citado por Gutiérrez, 2002, pág. 188). Entonces en la hermenéutica gadameriana se trata de un caminar no en un círculo ininterrumpido, sino en una espiral que con base en las tradiciones lleva al intérprete a encontrar nuevos significados.


Conclusiones

Ciertamente uno de los puntos que llevan a un distanciamiento en las concepciones sobre la hermenéutica entre Gadamer y Heidegger fue el regreso del primero a la dialéctica de Platón, de quien Aristóteles fue crítico y que fuera el origen del fundamento ontológico de Heidegger. Un punto importante que marca la diferencia entre ambas hermenéuticas es el movimiento que ocurre en el intérprete, puesto que en Heidegger la comprensión siempre es el sí mismo¸ mientras que en Gadamer la comprensión va más allá del sí mismo; esta se da en un diálogo directo no con lo otro, sino con el otro en torno a lo otro, que es la cosa. Ambas visiones marcan un movimiento ontológico contrapuesto, puesto que en el primero el movimiento el totalmente circular, y en el segundo el movimiento no es perfectamente circular puesto que choca con el otro. Por tanto el movimiento de la comprensión final no será substancialmente idéntica al movimiento inicial de la misma. Es preciso tener en cuenta que la experiencia dialógica que vive Gadamer con Heidegger en torno a la misma cosa [la hermenéutica] es lo que lo lleva a definir el diálogo como centro de gravedad de la misma.

Referencia:

Gutiérrez, C. B. (2002). Del círculo al diálogo. El comprender de Heidegger a Gadamer. En Temas de filosofía hermenéutica (págs. 177-198). Bogotá: Uniandes.

Gadamer, H.-G. (2003). Verdad y Método (Decima ed., Vol. I). (A. A. Aparicio, & R. d. Agapito, Trads.) Salamanca, España: Ediciones Sígueme.


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