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SESIÓN DE SEMINARIO N. 2
La comprensión es modo de ser de la
existencia misma como tal, no una de las tantas facultades intelectuales del sujeto.
Por ALEXIS ROJAS DONADO
29 DE ABRIL DE 2015
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PERSPECTIVA
Relatoría
Argumentativa, Según la manera V, enfocada específicamente a disertar
sobre el leguaje como eje central de la hermenéutica contemporánea y su
variabilidad intersubjetiva como posibilidad para alcanzar una comprensión
distanciada de la pretensión de verdad absoluta..
FUENTES DE INFORMACIÓN
Gadamer, H.-G. (2003). Verdad y
Método (Decima ed., Vol. I). (A. A. Aparicio, & R. d. Agapito,
Trads.) Salamanca, España: Ediciones Sígueme.
Verdad y Método se constituye como las más grandes
obras posmodernas sobre la hermeneutica; Gadamer realiza un gran giro
ontologico de la hermeneutica, distanciandola de los prejuicios con pretencion
de verdad absoluta del tradicionalismo hermeneutico y orientandola de la
existencia hacia el lenguaje. Es decir que la existencia del ser de
Heidegger se de manera más eficaz dentro del lenguaje.
Grondin, J. (2008). Hans-Georg
Gadamer: una hermenéutica del acontecer de la comprensión. En J. Grondin, Qué
es la Hermeneutica (Segunda ed., págs. 69-86). Barcelona, España: Herder
Grondin hace
una excelente lectura sobre el texto de Gadamer, destacando tres puntos muy
importantes, el primero El Lenguaje como medio de la manifestación del ser,
la historicidad como espacio constitutivo determinante de la interpretación
y la Variabilidad como resultado de la multiformidad de la interpretación.
PREGUNTA QUE MOTIVA LA INVESTIGACIÓN
¿Cómo
se hace posible la existencia del ser dentro del lenguaje? ¿En qué consiste
el giro ontológico de Gadamer a la hermenéutica?
Subtemas: Experiencia
hermenéutica y giro ontológico.
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DESARROLLO DEL TEMA
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El lenguaje como espacio donde acaece la
relevancia de la hermenéutica, “ella es la luz del ser mismo” (Grondin, 2008, pág. 88), es su punto de
inicio. El ser-ahí de Heidegger encontraría por medio del lenguaje un camino de
comunicación con el mundo, más claramente, por la acción del lenguaje el
ser-ahí se hace patente. Así mismo la realidad se proyecta dentro del ser-ahí
mediante el lenguaje. Es por eso que para Gadamer todo se hace posible
comprender y existir es gracias al lenguaje, comprendido este como una
realidad sobrecogedora. Empero es en el lenguaje que se da la existencia
misma, por ello toda interpretación parte desde el lenguaje, la historicidad
del lenguaje se traduce en la tradición, pero no se habla aquí de un
tradicionalismo, sino de la tradición como la herencia histórica de las
comunidades que ha creado sus propios códigos lingüísticos, no sólo para
significar el mundo sino para darle comienzo a la realidad humana misma. Para
Gadamer el círculo hermenéutico de Heidegger puede llegar a presentar
problema prejuicios, tales como los que se crean a partir de las ciencias
positivistas donde la elaboración de verdad absoluta se hace sobre la base de
lo demostrable. Así mismo por medio del círculo hermenéutico se buscaba
establecer una metodología propia de la filosofía en el arte de la
hermenéutica, establecer unos criterios propios para llevar a cabo la
interpretación. Aunque Heidegger llega a la conclusión que la existencia es
el fundamento crítico de la misma, establece un criterio ontológico, al
respecto Gadamer, (2003) piensa que sólo “una vez
liberada de las inhibiciones ontológicas del concepto científico de la
verdad, la hermenéutica puede hacer justicia a la historicidad de la
comprensión” (pág. 331). Hable entonces el
autor de una hermenéutica que se auto comprende como distanciada de los
metodismos cientifistas, es una hermenéutica que expresa la temporalidad del
ser-ahí de Heidegger, pero ya no arrojado al mundo para preguntarse hacia dónde va, sino sobre el cómo es
posible comprender ese mundo. Es a ello a lo que Gadamer propone una búsqueda
de interpretación y comprensión no sólo de textos y la realidad, sino del
lenguaje mismo desde que el otro se comunica conmigo.
Para interpretar dirá Gadamer, es
necesario que el intérprete se aleje de todos los prejuicios prexistentes a
partir de las concepciones de otros, y se adentre en el texto o realidad
desde sus propios interrogantes y las “argumentaciones de validez”. Gadamer
en primera instancia se refiere a la interpretación de textos, en esto el
intérprete lo primero que debería de hacer es acercarse al mismo desde la
misma realidad lingüística originaria del texto. El texto habla por sí sólo
muestra sus dimensiones constitutivas, pero para que el intérprete pueda
captar ello debe ubicarse lingüísticamente en la misma realidad del texto.
Hay pues una comunicación lingüística entre texto-intérprete en la cual el
intérprete trae a su propia temporalidad lo que el texto expresó en la suya,
en primer lugar sucede entonces una comprensión, y en segundo lugar una
sucede unos interpretación comunicativa al expresar lo que el texto dice en
sus realidades constitutivas a la actual del que interpreta. Es en esta
dinámica temporal-lingüística maravillosa cómo logramos comprender más
eficazmente lo que el autor piensa. Para ello es necesario introducirnos en
la realidad lingüística y temporal del autor del texto mismo (Gadamer,
2003, pág. 335).
Sin embargo, no hay una realidad e interpretación absoluta, pues cada lector
lo hará desde sus propias disposiciones mentales y su comprensión en
particular, conlleva pues una variedad de interpretaciones, que no por ello
dejan de ser objetivas, puesto que la objetividad no puede llegar recaer en
una verdad absoluta aceptada por todos, puesto que perdería rigor científico
si no tiene un margen de discusión y confrontación argumentativa.
Lo anteriormente dicho es precisamente
la diferencia que existe entre el conocimiento cuantitativo y el cualitativo,
dado que lo cuantitativo o numérico se presenta como tal y es interpretado
como tal cantidad, el número “ocho” es interpretado por todos, sin importar
el idioma como “ocho”. Sin embargo en el conocimiento cualitativo una
realidad de un grupo social marginado se puede presentar de una forma
particular, pero es de acuerdo a la experiencia de cada
observador-participante que se da una interpretación o descripción comunicativa
de la misma; sus motivos, causas, efectos y sentimientos de quienes componen
dicha realidad, que nos puede llegar a afectar, llegando a transformar
nuestra percepción de la vida, su significado y su sentido. Dicho movimiento
dinámico entre realidad-interprete-realidad-transformada la define Grondin,
(2008) como
la relación “entre el «plus de ser», que se me presenta, como una revelación,
incluso como una imposición, y la respuesta que yo doy: nadie puede
permanecer indiferente ante una obra de arte [realidad] que nos somete a su
verdad.”(p. 76). Es decir que la interpretación ocurre cuando el ser se
relaciona y se involucra de forma directa con la realidad que se le presenta,
pero dicho involucramiento ocurre porque la misma realidad presentada los
vincula creando una unión ser-realidad. La interpretación surge como
respuesta necesaria ante la experiencia vital manifestada en lo que podríamos
llamar experiencia concreta existencial. De allí que la verdad no es fruto de
la interpretación, es la interpretación un fruto de la verdad, “según él
[Gadamer], la verdad de las ciencias del espíritu depende más del
«acontecimiento» (que se apodera de nosotros y nos hace descubrir la
realidad) que del método”. (Grondin, 2008, pág. 76). Por ello la
interpretación de la realidad manifestada como verdad no puede estar
restringida a una única metodología positivista, sometiéndola a los mismos
procesos científicos estandarizados; es la mente la que debe acomodarse a la
verdad presentada.
La tradición para Gadamer comprende el
papel memorístico de la Historia, son las subjetividades que a lo largo de la
misma se han ido transmitiendo por medio del lenguaje. De ella emanan los
componentes esenciales de la comprensión, recordando que a partir de Heidegger,
(1997) la interpretación es al mismo tiempo comprensión. La interpretación
siempre está cargada de “prejuicio”, de la herencia histórica que precede
ante la realidad interpretada y el tejido contextual y el tiempo donde se
desarrolla. Aquí en esta dimensión histórica de la interpretación encontramos
en Gadamer una vuelta, aunque no rigorista, a los planteamientos Diltheyanos
sobre la importancia del papel de la historia en la interpretación, aunque
bien podemos inferir que no desde una perspectiva positivista sino más bien
abierta a la adecuación del interprete a la realidad que se le presenta,
hacia la cual el hombre se mueve e interna, estableciendo una relación
dinámica mediante el lenguaje; es decir que la interpretación puede consistir
en el entrelazamiento sujeto-historia, un entrelazamiento entre
tiempo-especio, presentándose así una fusión de la perspectiva del presente
con la perspectiva del pasado, Grondin, (2008) lo entiende como “la fusión del
intérprete con lo que él mismo comprende”(p. 84). Esto quiere
decir que en la interpretación no soy yo
quien aprehende la historia o la realidad sino que es la historia y la
realidad que me sobrecoge mi conciencia y mi realidad propia. Allí donde no
hay aprensión epistémica no hay método, y es esta ausencia de método que hace
de la hermenéutica una experiencia sobrecogedora. La rigurosidad para Gadamer
se da de forma más completa al momento de la interpretación por medio del
lenguaje, es en este momento donde el método adquiere relevancia y es
completamente válida su búsqueda, comprendiendo las particularidades de cada
contexto y cada experiencia lingüística por la cual se esté realizando la
mediación ya sea entre hablantes de diferentes idiomas o en la traducción de
un texto de su lengua originaria a la propia. Aquí en esta tarea es la
comprensión del intérprete que se debe adecuar a las características
morfológicas de la lengua, distanciándose de toda subjetividad. Es decir que
el intérprete o traductor debe aplicar las metodologías propias de la lengua que
traduce, no las propiamente suyas.
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CONCLUSIONES
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La
variabilidad de la interpretación se presenta como necesaria para llevar a
cabo una hermenéutica válida, libre de las interpretaciones que se presentan
como verdad absoluta. Hay verdades, la verdad es la viabilidad misma. La
realidad nos transforma internamente, y se puede transmitir de muchas formas,
y así mismo cada uno participa en una forma única, sin embargo cuando la
interpretación se comunica a otros despertamos a un sinnúmero de interpretaciones
y se nos desvela una realidad multiforme. Entonces al existir tantas
verdades, no se podría llegar a afirmar que la verdad dependa de una sola
interpretación, sino que la verdad depende del mismo foco donde esta es
revelada (Grondin, 2008) y nuestra mente
simplemente se deforma alrededor de esta. Como diría el mismo autor, la
verdad nos transforma; es un movimiento que parte del exterior pero que al
entrar en nosotros nos conmueve y desde allí dentro nos transforma
existencialmente, cambia nuestra perspectiva del mundo y el lenguaje mismo
con que lo representamos. Por ello es quizás que el autor habla de verdad
como “experiencia vital” no tanto como conocimiento teórico o empírico, en el
caso de Gadamer es principalmente radica su crítica, puesto que las ciencias
del Espíritu, por ejemplo la filosofía o la psicología, no pueden hablar de
un conocimiento positivo sino de una experiencia existencial, que se de forma
concreta en la experiencia del lenguaje, puesto que en él manifestamos
nuestra existencia.
La
hermenéutica es experiencia; no se puede hablar pues ella como un simple
proceso intelectual puro, libre de las disposiciones afectivas del
intérprete. Es decir pues que aunque todo este proceso se da en la conciencia
de la persona, es en la vida manifestada por medio del lenguaje en donde se
da realmente el proceso experiencial. La interpretación es un diálogo que el
lector establece con la realidad, esta lo sobrecoge. En cuanto al texto el
lector debe comprender al autor en el tiempo y lengua de aquel, es un
adentrarse en el texto. Es un proceso experiencial que sobrepasa todo proceso
epistemológico. Y así el hombre en su existencia manifestada y comunicada
siempre a través del lenguaje camina por la vida comprendiendo y tratando de
interpretar todo. Por ello se habla que la existencia humana es una
existencia interpretativa, porque en todo momento es el lenguaje el universo
en el cual la realidad adquiere un sentido. Esto pues porque el lenguaje no
es herramienta, es donde la existencia del ser-ahí se patentiza.
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INQUIETUDES
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Para Gadamer la comprensión está
caracterizada por la historicidad, pero esta es identificada con la
tradición, y por ello hay momentos en que se puede entender como
tradicionalismo; entonces no comprendo por qué uso este término que en la
filosofía suele ser tan univoco para caracterizar todo lo que se ha dicho
pero perdura como verdad absoluta, y no el de Geschichte que se traduce como Historia. Siendo pues que la
historia podría llegar a estar más distante de lo que otros piensan puesto
que son sucesos que se encuentran allí y no hay forma de modificarlos, lo que
puede variar es interpretación o comprensión de los mismos.
Las
interpretaciones no deben funcionar ya como preceptos, de forma que Gadamer
vuelve la mirada de lo ontológico propuesto por Heidegger, hacia lo
universalmente cotidiano, eso mismo que se hace patente en el lenguaje. Pero
al hablar de la patencia y existencia del Ser dentro del lenguaje nos
estaríamos remitiendo nuevamente a la ontología. Ya que ello presupone la
pregunta de cómo se hacen posibles las cosas y hasta el ser mismo. Podríamos
decir pues que ¿Existe una verdad desligada del lenguaje, siendo este último
la representación de la historicidad contextual de la tradición? (Grondin,
2008, pág. 78).
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Este espacio es iniciativa autónoma destinada a la libre publicación de mis desertaciones en un constante proceso de formación filosófica de mi ser. Igualmente en un proceso dialógico espero recibir sus comentarios, críticas, concordancias y distanciamientos. Espero disfrutemos de este diálogo constante.
miércoles, 27 de mayo de 2015
LA COMPRENSION ES MODO DE SER DE LA EXISTENCIA, NO FACULTAD INTELECTUAL
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