FORMACIÓN CIUDADANA DESDE EL CAMBIO DEL
PARADIGMA PEDAGÓGICO DEL DISCURSO CONCEPTUAL A LA EXPERIENCIA DIALÓGICO.
RESUMEN
Este
artículo se realiza con base en las investigaciones por medio de la metodología
de estado del arte. Inicia con una elaboración de un marco teórico fruto de los
textos estudiados en la clasificación documental lograda con énfasis en un
análisis de la formación ciudadana desde la perspectiva de la transformación de
las bases pedagógicas. En el marco teórico se orienta el estudio hacia una visión
contextual de América latina. Posteriormente se hace una referencia sobre la
metodología de análisis documental, en la cual se caracterizaron cuatro tipos
de documentos consultados. En seguida en los resultados de la investigación
veremos la implícita relación que existe entre práctica pedagógica, realidad
contextual y medio intercultural y diverso. Con todo ello se concluye que la
formación ciudadana se mueve en un cambio de paradigma, en el cual las
prácticas pedagógicas se convierten en reflejo de las interacciones sociales y
el tipo de participación ciudadana y política que se quiere lograr desarrollar
en los estudiantes.
Palabras
claves: Formación
ciudadana, cambio metodológico, paradigma pedagógico, metodología dialógica,
formación ciudadana intercultural, diversidad, democracia vivencial.
INTRODUCCIÓN
La
formación ciudadana ha nacido como una necesidad de los estados nacionales de
que sus ciudadanos puedan empoderarse de su capacidad de participación política.
Para la política educativa estatal este es el fundamento de los programas
dedicados a la educación ciudadana, se concibe como una simple materia del
saber sobre la cual hay que aprender conceptos y procedimiento en el ejercicio del derecho a
la participación ciudadana. Sin embargo es evidente que no hay resultados
efectivos que demuestren que se está avanzando en dicha empresa, por el
contrario se evidencia apatía en los ciudadanos para involucrarse en temas de política,
por mucho se escucha de ellos quejas sobre los procesos jurídicos para defender
sus derechos y hasta de las grandes colas que deben hacer en el momento de
depositar un voto. Por ello los ciudadanos han limitado la formación ciudadana
únicamente al derecho de elegir y ser
elegido.
Sin
embargo tras el oscuro panorama de lo que se entiende desde las políticas
estatales en educación ciudadana, surgen nuevas propuestas basadas en el
análisis crítico de las realidades sociales que han caído en la cuenta de que
la ciudadanía va mucho más allá que el aprendizaje de ciertos conceptos sobre
la democracia. Por ello hoy se habla de construcción ciudadana, es decir que
desde los nuevos enfoques pedagógicos se piensa al ciudadano como un ser en
constante formación y construcción. Por ello en este estudio se habla del
ciudadano como un formando para la vida en la comunidad, lugar de encuentro y
donde se desarrollan las primeras interacciones sociales que serán el reflejo
de las nuevas formas de participación y construcción política en una comunidad
mucho más amplia llamada país. La mirada a las prácticas pedagógicas y a la
responsabilidad del currículo constituye la fuente de la transformación de la
formación ciudadana en metodología discursiva al aula como espacio de encuentro
y crecimiento como hombre comunitario y social.
MARCO TEÓRICO
Desde
las perspectivas de Freire (1968; 1997) se puede observar que la experiencia
latino americana tiene su propia contextualidad pedagógica y sus propias
necesidades pedagógicas en cuanto hablamos de una formación ciudadana situada
en el presente contexto y lugar histórico donde se haya injerto nuestro país.
Los estudios en el campo de la formación ciudadana en el continente latino
americano están apuntando su mirada a las prácticas pedagógicas en la escuela. Para
Cerda (2004) “señalar que una formación para la ciudadanía debe atender, como
punto de partida, el problema del cambio en la sociedad contemporánea, parece
ser algo evidente” (pág. 66). Es así como vemos que poco a poco la formación
ciudadano se desplaza de lo político a lo pedagógico. Folgueiras (2008) evidencia
una necesidad de fondo que es muy importante en el desarrollo de procesos
académicos en la formación ciudadana. Cuando se habla de formación ciudadana
inevitablemente se debe pensar al hombre en su contexto cultural, por ello la
formación ciudadana necesita una propuesta curricular inclusiva y que se adapte
a los medios socioculturales que crean las culturas.
Puede
decirse entonces que las prácticas pedagógicas no pueden ser planeadas de forma
universal para ser aplicadas a todos de forma indiscriminada. Esto quiere decir
entonces que los contenidos deben brotar de las experiencias e interacciones
sociales de las mismas comunidades. Por ello toda formación ciudadana es en sí
misma una reconstrucción del hombre en su comunidad y dicha formación se ve
reflejada en tanto que el hombre aporta de forma dialogada a las construcciones
de los idearios de ciudadano de su grupo social. Por ello desde la perspectiva
de Peralta Duque (2009), la formación ciudadana no es una educación en ciencias
políticas sino una transformación del hombre y la sociedad. Los resultados de
dicha transformación de un hombre participativo a un hombre constructor de
comunidad por medio de la participación se verá reflejado en disminución de la
apatía en torno a lo público y lo político, ya que ese hombre se entiende como
parte fundamental de la construcción de la nación y se vuelve consiente de que
sus decisiones repercuten en otros. El Instrumento usado para la recolección de
la información se constituyó de varios formatos de fichas bibliográficas y
temáticas, estas fueron diseñadas bajo los parámetros de cinco tipos de
información clasificados en libros,
artículos, investigaciones, y
ponencias.
METODOLOGÍA
La
metodología usada fue el Análisis
Documental. Se hizo una búsqueda exhaustiva de bibliografía existente en la
red sobre la formación ciudadana, los hallazgos se dieron en muchos países. La
bibliografía fue organizada de acuerdo a sus lugares de procedencias
comprendiendo que cada autor habla desde su contexto más próximo. Con ello se
pudo caracterizar tres tipos de documentación según su origen. Se parte de la
experiencia europea, en especial en España, por ser país de habla hispana se
acerca mejor al contexto americano. En segundo lugar se caracterizó la
documentación latinoamericana, comprendida desde México hasta chile,
encontrando importantes hallazgos muy importantes que reflejan la situación
continental. En tercer lugar se hizo una mirada introspectiva a la situación
específica de Colombia analizando la bibliografía más importante en el contexto
nacional.
RESULTADOS
1. La formación ciudadana como base
fundamental de la democracia.
Desde
la perspectiva de Herrera (2008) nos
encontramos con los siguientes atenuantes en torno a las políticas de educación
ciudadana. Se considera entonces que la democracia como proyecto político educativo
se nos remite específicamente a los contenidos de la ética, y la filosofía del
derecho, estos por su parte se sustentan sobre los fundamentos de la correcta
administración de la libertad individual; la búsqueda de la equidad social en
la cual debe haber un sólido compromiso del sujeto moral. Dimensiones que se
desarrollan en el espacio de lo público mediante la comprensión y promoción de
los ordenamientos legales que le ayudan a preservar su libertad y autonomía.
Desde esta perspectiva nosotros como ciudadanos de un Estado Social
de Derecho, la formación ciudadana no sólo se limita al entrenamiento para
saber interponer mecanismos de participación ciudadana sino también a construir
la ciudadanía desde un enfoque constructivo de la propia comunidad mejorando
sus interacciones. La problemática pedagógicas y políticas
que la formación ciudadana es casi inagotable puesto que los principios que
rigen el ejercicio de la ciudadanía dentro de una comunidad específica tienen
como eje central las relaciones que se establecen entre individuos, y entre
individuos y grupos, grupos e instituciones. Es decir que la formación
ciudadana no sólo debería ser un medio de entrenamiento para participar de la
vida política, sino también para construir comunidades que se vean reflejadas
en una constitución política que sea parte de la vida de los ciudadanos. La
formación ciudadana conlleva a la formación democrática de los ciudadanos desde
el mismo seno de sus relaciones sociales e interacciones entre sí, por tanto
debería de implementarse una relación dialógica que haga posible que todos los
miembros de nuestra sociedad disfruten de las libertades civiles y sus derechos
sean protegidos y estrecha para que el ejercicio de la libertad de los
individuos no llegue a pasar por encima de la libertad de los otros.
2.
Formación ciudadana en una perspectiva de la interculturalidad latino
americana.
La diversidad cultural de América Latina
plantea tres problemas fundamentales. En primer lugar tratar de homogenizar
todas las culturas bajo un mismo marco de identidad conlleva la anulación de
las posibilidades particulares de cada cultura para desarrollar desde un
contexto educativo su identidad de forma libre, autónoma y diferencial (Velandia
Velandia, Rodríguez Fandiño, & Acosta Martín, 2011). Ello representa un
reto muy importante para la formación ciudadana, y nos surge con ello la pregunta
del cómo formar ciudadanos en su mismo contexto cultural. Este cuestionamiento
nos pone de frente con la cuestión del respeto a la diversidad, puesto que la
implementación de programas formativos en ciudadanía requiere que haya una
contextualización. En segundo lugar, la
autonomía particular de cada cultura hace casi imposible establecer un marco de
criterios educativos y políticos que dentro de un estado de Derecho el
contenido particular de cada una de las mismas sea impuesto como criterio pedagógico
universal. En tercer lugar los proyectos del reconocimiento de los espacios
propios de cada cultura o etnia, podría comprometerse homogenización cultural;
y de otra manera la universalización de las particularidades de cada cultura
podría resultar en la anulación de toda cultura, creando un ambiente
a-cultural. Se requiere de políticas educativas que sean capaces de respetar la
diversidad cultural desde una perspectiva de conservación del patrimonio de
cada uno, pero al mismo tiempo que sea capaz de integrarlos a todos desde la
garantía de los derechos de todos. Por ello desde la perspectiva filosófica de
la ética se reflexiona sobre la forma más adecuada de poder integrar diversidad
cultural con formación ciudadana, sin que ambos se vean anulados o absorbidos
por el otro, es decir que las propias prácticas pedagógicas están orientándose
hacia un distanciamiento paulatino del discurso y se están orientando hacia la
dialogicidad como mediación didáctica para construir al ciudadano reflexivo,
activo y participativa (Cerda, 2004).
Se
comprende entonces a América Latina como unos pueblos que gozan de una
diversidad cultural de grandes proporciones, y que cada uno de los pueblos
tiene un proyecto vital propio. Por tanto las políticas educativas que se
implementen deben responder a dicho marco contextual. Por tanto no se podría
hablar de educación ciudadano desde una perspectiva meramente política, ello
constituye un reduccionismo pedagógico (Folgueiras Bertomeu, 2008). Esta se convierte
entonces en una paradoja político-educativa, puesto que desde la perspectiva
del Estado es necesario la formación ciudadana para aumentar los índices de
participación política y disminuir los de abstencionismo en momentos
electorales, y por el otro lado los pensadores del magisterio quienes
comprenden que la formación ciudadana no se reduce sólo al marco de lo político
sino que trasciende al plano de construcción de idearios de comunidad cuyas
sanas relaciones sociales se vean reflejadas en sus interacciones políticas.
Con ello se puede deducir que la formación ciudadana no es un entrenamiento del
hombre político sino una construcción de la persona en todas sus dimensiones en
donde la política sólo es un reflejo de ese sano crecimiento del ser político (Velandia Velandia, Rodríguez Fandiño, & Acosta
Martín, 2011).
CONCLUSIONES
La
formación ciudadana es un componente esencial de la construcción de sociedades
multiétnicas, multiculturales, diversas. Por ello el cambio del de paradigma
político al paradigma pedagógico de la construcción comunitaria es evidente.
Ello es una manifestación de la toma de conciencia de las instituciones de
educación y de quienes reflexionan sobre el tema que nuestra sociedad
latinoamericana y en especial la colombiana se encuentra compuesta por la
diversidad cultural y étnica. Por ello no se puede hablar entonces de una política de educación pública para
la ciudadanía sino de múltiples propuestas educativas para promover la
construcción ciudadana desde la consolidación de las interacciones
comunitarias. Esto quiere decir que antes de educar al ciudadano para su
participación en la esfera de lo público y lo político, es necesario que sea
formado en la participación mediante la construcción de su comunidad, de igual
forma en la formación de la participación en la esfera de lo privado. Por ello
no se habla entonces de educación ciudadana propiamente, sino más bien de
construcción de ciudadanía, puesto que la educación se debe convertir no en un
llenar al hombre de saberes sino en formarlo como hombre integral.
Las
prácticas pedagógicas actuales se están alejando de la metodología del
discurso. Los jóvenes estudiantes se encuentran con una estructura curricular
que es totalmente ajena a su realidad problemática, para ellos el discurso sobre
la democracia no tiene ninguna relación con la problemáticas de corrupción que
día a día observan en las noticias cuando cada día oyen el nombre de algún
renombrado actor político involucrado en el controversial episodio de la
parapolítica. Por ello las prácticas pedagógicas deben girar hacia el diálogo
basado en la realidad contextual de los estudiantes. Se deduce con ello que la
teoría en educación sobre la formación ciudadana no se limita en la información
conceptual a los jóvenes sobre la democracia, sino que es aprendido a través de
la experiencia del aula de clases, lugar en el que debe haber una relación
dialógica que supere el autoritarismo y el vacío discurso. Por ello la
formación ciudadana no es un estudio conceptual sino una estructuración
coherente de experiencias contextuales originadas en la vida cotidiana de los
estudiantes tendientes a promover su desarrollo como individuos libres en una
sociedad que necesita ser transformada.
Referencias
Cerda, A. M. (2004). El complejo camino de la formación ciudadana -
una mirada a las prácticas docentes. Santiago de Chile: LOM Ediciones.
Obtenido de http://goo.gl/GrkbXt
Folgueiras
Bertomeu, P. (2008). La participación en sociedades multiculturales: Elaboración
y evaluación de un programa de participación activa. RELIEVE -Revista
ELectrónica de Investigación y EValuación Educativa-, 14(2). Obtenido de
http://www.uv.es/RELIEVE/v14n2/RELIEVEv14n2_4.htm#_edn1
Freire,
P. (1968). Pedagogía del oprimido. Serivicios Koinonia. Obtenido de
http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/general/FreirePedagogiadelOprimido.pdf
Freire,
P. (1997). Política y educación (Segunda ed.). Sao Paulo, Brazil:
siglo veintiuno editores.
Herrera,
M. C. (2008). Políticas públicas en educación ciudadana en Colombia y
América Latina: La arena de lucha del campo intelectual en la historia
reciente. Recuperado el Mayo de 2015, de Universidad Pedagógica Nacional:
http://www.pedagogica.edu.co/admin/docs/1286228736leccioninauguralenfasiseducacionculturaydesarrollo.pdf
Peralta
Duque, B. d. (Enero-diciembre de 2009). La formación ciudadana en el sistema
educativo de Colombia: ¿una mirada reactiva o transformadora? Revista
Eleuthera, 3, 165-178. Obtenido de
http://eleuthera.ucaldas.edu.co/downloads/Eleuthera3_6.pdf
Velandia
Velandia, D. L., Rodríguez Fandiño, E., & Acosta Martín, S.
(Julio-diciembre de 2011). Formación ciudadana: mirada a las prácticas
pedagógicas. Revista Actualidades Pedagógicas(58), 191-204. Obtenido
de http://goo.gl/8tZOVx
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